jueves, 23 de abril de 2009

OXÍGENO

Me encuentro frente a una hoja en blanco de este cuaderno que esconde mis secretos. El más íntimo, ése que aún no he tenido el valor de escribir, sale de mi memoria y regresa hasta el mismo lugar, tímidamente, como si tuviese miedo a enfrentarse con la vida. Él y yo estamos muertos; nos mataron las vanidades y la escoria, en un mundo incomprensible y cruel. Él, en sus intentos de viajar al exterior, sigue respirando aires de nostalgia. Yo le espero sentada en la cima del Paraíso donde habito, con el temor de que un día no regrese... Tal vez, porque ese viajero sin nombre me mantiene a la espera de un mundo sin traiciones.

Mila Aumente

2 comentarios:

  1. Profundo, intimista, desgarrador, directo. El final, entre duda y premonición, es estupendo. Me gusta.

    Alex

    ResponderEliminar
  2. ¡Ay Mila!, ese papel en blanco, la duda contínua, el temor, el hechizo, el dominio sobre la realidad,..., ¡escribimos por tantas cosas!

    ResponderEliminar