viernes, 19 de junio de 2009

A MI TÍA LUCI

Cubiertos con sábanas negras, cada noche, los fantasmas de aquella casa se asoman al balcón. Desde sus ojos sin vida observan el mundo. Yo, a la misma hora, desde mi cama, me uno a ellos y cambio sus fúnebres atuendos por otros de exacto diseño, pero de color blanco. Después, todos juntos entramos al interior de la casa donde el olor a vida aún baila sobre las alfombras y el silencio de las paredes llora su dolor. En ese instante, una mujer morena y alegre como un mundo desconocido, desde sus ojos chispeantes, me regala caricias y sueños. Horas más tarde, amanece. Los fantasmas se esconden bajo las camas vacías. Yo cierro los ojos y sonrío, mientras veo cómo caen mis lágrimas en ese río por cuya corriente transcurren sus cenizas.

Mila Aumente

4 comentarios:

  1. Lo mejor que he leído de ti.
    Justo, equilibrado, incluso con una frase brillante:
    El olor a vida aún baila sobre las alfombras.
    Contando sólo lo imprescindible, como debe ser, dejando cabos sueltos.
    Me alegro mucho Miguel

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  2. Qué bueno, pero qué bueno...Me has dejado K.O.
    Me has dejado sin palabras.

    Emilio.

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  3. Mila, me gustan tus fantasmas con las sábanas negras, más que los que se visten de blanco sólo por llevar la contraria a la oscuridad de la noche, y me gusta que los personajes salgan y entren en la escena y actúen en ella sin desvelar sus motivos; los lectores disfrutarán con la búsqueda del porqué. En tu "Acontecimiento feliz" también hay fantasmas, otros fantasmas, algunos con su quimera impuesta por la naturaleza, que, guste o no, tendrán que cargar con ella como si fuese la propia sombra.
    Un Abrazo.
    Alex

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  4. Miguel, Emilio, Alejandro: Me alegra saber que os gusta lo que escribo. Mil gracias sinceras, a los tres.
    Un fuerte abrazo.
    Mila Aumente

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