domingo, 28 de noviembre de 2010

PREGUNTA OTOÑAL



Si la vida es un baile de sueños,
y lo mío es la danza constante,
¿habrá algún lugar en el mundo donde quepan mis cenizas?

lunes, 22 de noviembre de 2010

DESEOS



Me gustaría tener un huerto para sembrar en él semillas de esperanza. Ser el hada más poderosa y, con mí varita mágica, cambiar el dolor del mundo por sonrisas.
Quisiera encontrar la mano que acariciase las arrugas del tiempo en mi vientre, y volver a sentir la dulce espera de mis hijos.
No pretendo que seas el Romeo de Shakespeare. ¡Quiero vivir! Resolver la fórmula que me lleve al perdón…
Y aquí estoy, a la espera, muriendo lentamente en el intento.

lunes, 8 de noviembre de 2010

REFLEXIONES



Durante la última década, en ocasiones, me hago estas preguntas: ¿Qué es la vida? ¿Un camino de baches y zancadillas? ¿Un paseo donde sólo triunfan los actores? ¿O tan sólo la antesala de una muerte anunciada, pero sin fecha? Afortunadamente, esto no me pasa con frecuencia, ya que suelo vivirla lo mejor posible.
A veces invento sueños que me alejan de la madurez que vivo, me envuelvo en ellos y dibujo tu sombra: los labios, como esa fruta carnosa que sacia la sed; los ojos, mirándome más allá de lo profundo; tu olor, similar a la fragancia que desprendía el lilo del patio de mi casa cuando era una niña; tus manos, la caricia que culmina el deseo; tus palabras, fuente de sabiduría grabada en mi memoria. Hoy, por desgracia, en las lagunas de su archivo guarece tu presencia. Adoro la vida. Sin embargo, siento un rechazo profundo hacia el mundo en el que vivo. Quizá mi corazón no pueda con tanta maldad, unas veces intencionada y otras, torpemente llevada a cabo. Tanto desasosiego me permite recurrir a las fantasías como la que he vivido hoy mientras disfrutaba viendo la película “Lope”. He visto a una niña de diez años de edad, vistiendo blusa blanca, falda de tela vaquera de color vino burdeos. Calzaba sandalias del mismo color que la blusa. Su larga melena recogida en dos hermosas trenzas anudadas con lazos de color rosa. El rostro inocente, sembrado de pecas, mostraba dos ojos vivarachos con un trasfondo misterioso. Se va a examinar de Ingreso; es la primera vez que se somete a un examen de trascendencia en su vida y se siente nerviosa. De la mano de su tía llega al Instituto de Bachillerato Lope de Vega. La niña no sabe quién es Lope, pero tampoco le importa. Ahora, más calmada sale del aula. Ha finalizado el examen con éxito, incluso ha ayudado a una compañera de pupitre a superar la prueba de gramática. Ésta le ha preguntado cómo se escribe violín, y ella, orgullosa de saber la respuesta, le ha contestado: con uve.
Después, la película ha terminado, y alguien que ocupaba mi butaca ha llorado al escuchar estos versos de la voz de Lope de Vega: Creer que un cielo en un infierno cabe, dar la vida y el alma a un desengaño; esto es amor, quien lo probó lo sabe. Nunca sabré si las lágrimas vertidas eran de la niña o de la mujer madura. Sé que eran de un mismo corazón, orgulloso de conocer el significado de las palabras de Lope, y eso me ha hecho entender, un poco más, el significado del paso del ser humano por el mundo.