viernes, 30 de diciembre de 2011

¡¡FELIZ 2012!!

ENTRE DOS MUNDOS



Nunca supe con exactitud cuál fue el día en el que la perdí. Solo sé que la siento conmigo cada instante de mi vida. No recuerdo su nombre y, sin embargo, la adivino en cualquier rincón del mundo en el que vivo. La presentí una noche de noviembre, en Egipto, mientras navegaba por el Nilo con un grupo de amigos. Fue entonces cuando apareció ella en la cubierta del barco, con la mirada lánguida, mirando hacia el horizonte como si esperara impaciente que los cánticos, que desde los minaretes de las Mezquitas llaman a la oración, anunciaran el amanecer de un nuevo día. No recuerdo si era alta o baja, guapa o fea. Yo la vi delicada y frágil como el fino cristal, tal vez porque la miré con los ojos del alma. Y sé que juntos entablamos una conversación que me es imposible recordar.
Cuando finalizó aquel maravilloso viaje me despedí de ella y tal vez del mundo. Era consciente de que aquellos amaneceres en la cubierta del barco, donde la pasión nos llevó juntos hasta lugares desconocidos, no se repetirían jamás.
Su recuerdo estuvo a punto de volverme loco y, en mi desesperación, me refugié en la bebida. Las borracheras y los juegos de azar me quitaron todo lo que tenía: familia, amigos… Varias empresas que creé con esfuerzo se vinieron abajo dejando “en la calle” a cientos de personas. Nada de lo sucedido me importaba porque ninguno de esos acontecimientos fue significativo en mi vida. Solo podía pensar en ella y la busqué, sin éxito, en cada recoveco del mundo. Hoy, para mi sorpresa, me ha parecido verla en Praga navegando en un barco por el río Moldava. Pero también pudo ser producto de la imaginación de un viejo muy borracho que paseaba por el puente de Carlos. Gentes de todo el mundo cruzaban el río de un extremo al otro, mientras comentaban en voz baja y gesto lastimero el estado lamentable de mi embriaguez. Nada me importaba. Apoyado en la barandilla del puente, con la mirada puesta en el caudal de las aguas, perdí la noción de tiempo viendo pasar aquellas embarcaciones plagadas de personas que disfrutaban de una excursión por aquella corriente misteriosa.
Soy un estúpido borracho amargado que espera ver, en uno de esos barcos, el fantasma de un sueño que nunca existió. He dormido toda la noche sentado en el puente. Los cánticos de los pájaros y la música de los bohemios que deambulan por este lugar me han despertado. La resignación a no encontrarla empieza a apoderarse de mí y lloro mirando hacia las aguas del río Moldava, mientras veo caer mis lágrimas en el río Nilo.
Ahora, me siento mucho mejor. La cordura me hace comprender que nunca pude perderla… porque jamás fue mía.

sábado, 22 de octubre de 2011

BRISA EN EL ESPEJO (Pensamiento otoñal)



Desde la ventana del tiempo observo cómo se congelan los sueños en los estanques olvidados. Siento el invierno cerca y empiezo a abrigar mis recuerdos con semillas de besos. Mi cuerpo desnudo lo cubro con un manto de caricias soñadas. Mis ojos, humedecidos por la oscuridad del mundo, ya algo cansados de mirar la luz imaginada, los maquillo con el sonido del deseo. Mis labios, dulce manzana sabrosa de nostalgias, los coloreo con el color del fuego y del hielo. Y mis pasos, que han ido dejando estela entre arenas blancas y noches sin luna, prevalecen en este giro inexacto de la vida.

lunes, 27 de junio de 2011

Entrevista Levante TV

Hola a todos,

aquí os dejo el video de la entrevista que me hicieron en Levante TV

http://www.youtube.com/watch?v=x4IerKCgDVA

Besos,
Mila

martes, 31 de mayo de 2011

FERIA DEL LIBRO EN EL RETIRO (MADRID)



El próximo día 3 de junio, vuelvo a estar en la Feria del libro. Aquí os pongo la invitación para que la difundáis.

Muchas gracias.

Besos para todos,

Mila

lunes, 23 de mayo de 2011

FERIA DEL LIBRO EN EL RETIRO (MADRID)




Ruego difusión.

Besos para todos

Mila

domingo, 22 de mayo de 2011

Presentación libro EI FUNERAL DE UN COBARDE




La presentación de mi libro fue un éxito. Estuve rodeada de familiares y grandes amigos. Cuando tenga las fotografías que se hicieron las pondré en mi blog. Muchas gracias a todos los que me acompañasteis y a los que os hubiera gustado estar y os fue imposible.

El próximo sábado día 28 estaré en el Retiro, en la Feria del libro. Caseta nº 54 de HUERGA Y FIERRO, desde las 12 hasta las 14,30 horas. (Entrada por O’Donnell).

Mila

lunes, 2 de mayo de 2011

19 de mayo: Presentación de la novela EL FUNERAL DE UN COBARDE









Que sólo tenemos una vida es algo evidente. Sin embargo, la literatura nos da la posibilidad de vivir otras a través de los personajes creados. Esa es la causa más fascinante que me induce a escribir. En las páginas de “EL FUNERAL DE UN COBARDE” –la novela cuya portada expongo– me he metido en el corazón de cada uno de ellos, “viajando” por mundos que desconozco.

Algunos sueños se hacen realidad, pero cuando lo aún no soñado es un hecho, la sensación de felicidad es inmensa. Esto es lo que siento y espero que compartáis conmigo el próximo día diecinueve de mayo.

sábado, 19 de marzo de 2011

INSOMNIO




A veces, al acostarme por las noches y no poder dormir, imagino mariposas de colores revoloteando por mi habitación dando luz a la niebla de un pasado lejano. Cierro los ojos y veo bajar las escaleras del metro, saltando los escalones de tres en tres, a una adolescente que tiene miedo a no llegar puntual a su cita. Esa misma persona, en otra ocasión, le pide prestadas cien pesetas a una vecina para pagar la carrera de un taxi –el amor ha llegado por primera vez hasta su corazón y aprovecha hasta el último minuto saboreando sus placeres–. Más tarde, al llegar a su casa, su espíritu inquieto rememora lo vívido escondiéndolo en el lugar más íntimo de sus pensamientos. Y cuando las mariposas se alejan a través de mi ventana, la nostalgia y el silencio se duermen con ella. En esas horas, hasta que el alba la despierta, sueña con mariposas negras que le hacen llorar. El amanecer la socorre de su angustia. Escucha el sonido del despertador, el trasiego del ascensor del edificio, el ruido infernal de los coches que llega desde el exterior, la voz grabada en la memoria de un dulce recuerdo y la de un joven que, desde la puerta de la habitación, le dice: –Buenos días, mamá. Necesito cincuenta euros para comprarme unas zapatillas–. Es de día y estoy despierta. No tengo que justificar ante nadie mis horarios de regreso a casa ni pedir prestado para pagar un taxi. Vivo el presente, con ese sentimiento agridulce que produce las heridas del dolor y la felicidad del instante. Y acepto las arrugas del paso del tiempo reflejadas en el espejo. Sin embargo, al atardecer, cuando empiezo a sentir la noche cerca, algo extraño recorre mis sentidos. Sigilosa entro en mi habitación y busco mariposas revoloteando, por si, cuando me acueste y las sábanas acaricien mi piel, el sueño no me alcanza.

sábado, 29 de enero de 2011

LA PECERA




¿Quieres tomar un café?
No gracias, tengo prisa, me contestó en tono amable como si quisiera con ello quitar dramatismo al asunto que nos había llevado hasta allí. En nuestro último abrazo intercambiamos dos palabras. Yo le dije: Adiós, baby. Ella, sonriente me contestó: Adiós, baby. La seguí con la mirada, y pude ver la expresión de su semblante al encontrarse con un hombre que parecía estar esperándola a escasos metros de aquel patético lugar. Se la veía feliz, con ese brillo en la mirada de quien vuelve a iniciar un viaje hacia la ilusión. El dolor que me produjo aquella imagen superó con creces a cualquier otro, por doliente que fuese. Comencé a caminar. Estaba aturdido y decidí sentarme a tomar una cerveza en la primera terraza del Paseo de la Castellana que encontré abierta.
Era una mañana soleada; sin embargo, una mezcla de sentimientos entre tristeza y miedo se apoderó de mi imaginación trasladándome hasta aquellos días de invierno, en los que, siendo un niño, sentía terror cada vez que veía cerca de mí a parejas de policías resguardándose del frío, con sus capas grises, mientras hacían sus servicios. Permanecí sentado en aquel lugar hasta perder la noción del tiempo. Desesperado, comencé a observar a todas las parejas que paseaban por las aceras colindantes manifestándose su amor con arrumacos, besos y sonrisas llenas de vida. Deseé inútilmente el contagio de la alegría que emanaba de todos aquellos jóvenes, a la vez que mi mente retrocedía en el tiempo hasta llegar a mi primera cita con Elena. Pude verla con sus espléndidos diecisiete años, aquella minifalda que dejaba entrever su ropa interior, aquellos pechos erectos y su eterna mirada lánguida y soñadora. El recuerdo de nuestra primera noche de amor me hizo apreciar en el aire que respiraba el inconfundible aroma de su piel.
Cuando volví a la realidad, fui consciente de que estaba viviendo el día más triste de mi existencia. Hacia tan sólo dos horas, dos firmas en los juzgados de la Plaza de Castilla terminaban con treinta años de convivencia, en los que hubo alegrías y penas... en definitiva, amor y desamor. Mientras apuraba la cerveza, conocí el sabor de la hiel al llegar mis lágrimas hasta mi boca. ¿Qué nos había llevado a estampar aquellas malditas firmas, por las que en fracciones de segundos todo se había convertido en nada? De repente vino a mi memoria una frase de un poema de Neruda: “Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”. En ese instante, sentí padecer el significado de esa frase con un manifiesto dolor en el alma. Terminó la ceguera voluntaria en la que había estado sumido, y comprendí que no le dediqué a Elena el tiempo que merecía.
Todo terminó un día de esos en los que ella veía pasar la vida a través de una ventana, sin más luz que la de su tristeza. Fue entonces cuando descubrió que “su pecera” no era el océano. Desde ese instante, nada pude hacer para recuperar su amor. Lloré amargamente mientras me recreaba en mi torpeza por no haber sido capaz de evitar ese final. Cerré los ojos, y vi la estampa de un estúpido reflejada en la lejanía de su mirada. Enloquecido, comencé a hablar en voz alta haciendo eco a mi dolor: ¡Qué torpeza la mía!... Mientras Elena no agotaba la esperanza de recuperarme entre las aguas cristalinas de su pecera, yo me distraía mirando a través de los cristales oscuros de cualquier ventana del mundo.

martes, 4 de enero de 2011

PRIMER Y ÚLTIMO BAILE




Fue en una fiesta inventada. Te vi llegar con ojos sin recelo ni archivo en la memoria. Venías de un pasado sin tregua y en tus manos adiviné el tacto que no conoce bálsamos. Bailamos al son de una música, sin más melodía que el tic tac de nuestros corazones. Y un roce sensual nos detuvo en el tiempo. El evento acabó de madrugada, al finalizar la noche de nuestro último beso. Y te fuiste alejando al igual que todo lo vivido… dejando tu sombra congelada… como este invierno sin límite.

En las noches sin alba, la nostalgia es un paso necesario para seguir el camino hacia el sol.