domingo, 20 de mayo de 2012

El Legado

Un día antes de morirme repartiré mi herencia: A mi familia le dejaré mi rastro deambulando entre muebles y sobremesas de alegría. A mis amigas, para que recuerden mi aroma, algún que otro frasco con restos de perfume. A mis amigos, esas camisetas de escote sugerente para que envuelvan en ellas mi mejor sonrisa. A mis hijos, además de todas mis pertenencias materiales, el agradecimiento por haberme querido. Y a ti, amor mío, si todavía anduvieras por aquí, una carta llena de besos, caricias, proyectos, sueños, ilusiones… Disculpa si es mucha carga: Era necesario que supieras el peso de la torpeza.