viernes, 1 de marzo de 2013

COLOFÓN

Le dio su esencia y ese querer recorrer el mundo de su mano. Fue tierra fértil y flor de primavera para su goce, huracán para el suyo, la alegría caminando por el mapa de su vida. Las horas del desdén se instalaron en aquella casa ya vacía de amor y tal vez de memoria. No quedaban rosas en los jarrones, se ahogaron de respirar tristeza. El sofá se les quedó grande y en los cristales, empañados por el frio, dibujó un corazón sin acabar. Todo fue efímero… como ese primer beso que plasma la huella de la vida.